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La salud no distingue nacionalidad

La salud no distingue nacionalidad

¿por qué nosotros en RD, sí?

Por: Jairon Fabián

En hospitales públicos dominicanos, una pregunta crece entre el silencio: ¿por qué algunos migrantes reciben atención médica completa y otros no? Una crítica urgente sobre equidad, legalidad y coherencia institucional (La salud no distingue nacionalidad).

En los pasillos de nuestros hospitales públicos se respira una realidad incómoda que muchos han notado, pero que pocos se atreven a cuestionar:
¿Por qué parece que solo a los migrantes haitianos en condición irregular se les garantiza atención médica, mientras que a personas de otras nacionalidades, en igual situación, se les niega o limita ese mismo derecho?

¿Existe alguna norma oficial, protocolo legal o política institucional que justifique esta diferencia? Porque si el sistema de salud dominicano ha decidido —por razones humanitarias o legales— brindar atención a toda persona sin importar su estatus migratorio, ¿por qué ese principio no se aplica con igualdad a migrantes venezolanos, colombianos, africanos o de cualquier otra nacionalidad?

Esta no es una pregunta nacida del prejuicio ni del nacionalismo. Es una inquietud legítima sobre la coherencia del Estado, el principio de igualdad y el acceso justo a los servicios públicos esenciales.
Si lo humanitario es el fundamento, que se aplique con justicia.
Si lo legal es el argumento, que se exponga la norma y se cumpla en todos los casos.

Lo que no puede continuar es esta ambigüedad selectiva que, lejos de aportar soluciones, alimenta tensiones sociales y erosiona la ya frágil confianza ciudadana en las instituciones públicas.

No se trata de cerrar puertas ni de excluir a nadie. Se trata de exigir transparencia y coherencia.
Porque cuando las reglas se aplican de forma desigual, la percepción de injusticia crece. Y cuando se trata de un derecho tan básico como la salud, esa percepción se transforma en frustración, resentimiento y división.

Nuestro país necesita respuestas claras, no silencios institucionales.
Porque en salud, como en justicia, la desigualdad en el trato también es una forma de violencia.

La salud no distingue nacionalidad

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